Llámenme melancólica, romántica, idealista...no me importa. Quizás sea todo eso.
Hace un mes aproximadamente, descubrí que el canal infantil del cable Nickelodeon tiene toda una sección de su programación semanal dedicada a las series con las que crecimos quienes hoy no superamos los 25 años. Me refiero a los ochenteros y noventeros de corazón. Con series emblemáticas de nuestra niñez y adolescencia como "Alf", "La hechizada", "Mi bella genio", "Kenan y Kel", "El príncipe del rap" y (lo máximo para mí) "Clarissa lo explica todo"! Estas, entre otras series, se transmiten de lunes a viernes desde las 22 hrs. en la programación de "Nick at nite"...
Este ha sido el mejor descubrimiento que he tenido en todo el semestre; y es que no hay nada mejor que volver a la casa, departamento o pensión (ud. elija) y tenderse un rato a mirar los capítulos añejos de esas series que te hicieron reír, llorar, suspi
rar, esos episodios que te hicieron sentir...Será porque el hombre tiende a idealizar el pasado, viéndolo siempre como una época más tranquila, más fácil, una época mejor. Pero la verdad es que no podemos afirmar que fue mejor que la que vivimos hoy llena de un consumismo excesivo, de competencia desde el momento en que nacemos hasta el punto de enfermarnos como sociedad (vean cuántas farmacias hay por cuadra).
No quiero idealizar a mi generación, es que simplemente, los noventa fueron 'nuestra' época. Donde las cosas no sé si habrán sido más sencillas, pero para nosotros, como los niños y jóvenes que éramos, claramente fue el período de nuestra vida menos complejo y el más feliz: con $100 éramos millonarios y nos portábamos bien durante todo el año porque si no nos llevaba el viejo del saco o porque si no el otro viejo (el guatón pascuero) no nos iba a dar regalos. Sí, porque creíamos de verdad en ellos. No como hoy, y quizás allí radique nuestra añoranza por esta época. Hoy día no podrías entretener a un niño de diez años mirando como un "extraterrestre" con forma de oso de peluche hace las suyas en la casa donde lo cuida una familia. Menos los puedes hacer creer que si no comen toda la comida se los va a llevar el viejo del saco y por lo único que les interesa el viejo pascuero o el ratón pérez (o el hada de los dientes) es para que les den el playstation, el nintendo wii o la plancha de pelo a fin de año y para que les den 500 pesos (mínimo te exigen hoy los cabros chicos) por el diente que, para perder más aún el encanto, no se le cayó solo, sino que el dentista les extrajo...
Tengo claro que con este discurso parezco cadena o causa de facebook, pero sólo quería darle las gracias a Nickelodeon por permitirnos a los jóvenes disfrutar por las noches de esa programación de antaño. Para recordar, idealizar, para criticar los noventa o simplemente para intentar crear una conciencia colectiva y una causa común: reivindicarnos como jóvenes, para compararnos con las "generaciones de lo inmediato" que están creciendo hoy en día; y para sentirnos orgullosos por cómo crecimos y reflexionar en lo que nos hemos convertido...
